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Vacío.

  Es difícil definir el vacío porque paradójicamente está lleno de sentimientos que se encuentran desconociéndose entre sí, en un sinfín de diálogos que no llevan a ninguna parte. En un momento levantas la mirada y el flash de la gente llena el alrededor, ocupando todo lo que ves… la música, los abrazos, las risas, tu voz… todo se vuelve silencio en un segundo sin preguntas ni, mucho menos, respuestas. Las agujas del reloj intensifican sus latidos y todo se apaga. Solamente sos vos, cayendo de un precipicio de recuerdos, donde un corazón de piedra te espera para darte el golpe final… Pero no llega. Agonía, silencio, oscuridad; intercalan posiciones con la multitud y el ruido. Alejándote cada vez mas de los abrazos, de los besos, de alguien que te quiere de verdad. No podes ver, estás ciego… Y los vicios acechan, hasta ser la única opción. Abrís una ventana y volves a caer, quizá esta vez no haya revancha, aunque lo intentes… Ya el vacío se robó todo el oxígeno; y las esperanza...

Ahora que… En agradecimiento a Joaquín. Consecuencia del tiempo III

Ahora que escribo de vez en mes, ahora que estamos más lejos cada vez, ahora que ya no te busco, en algún rincón minúsculo de los bares de hoy. Ahora que me emborracho y no te encuentro, ahora que las despedidas son puertas abiertas de Alcalá, ahora que las canciones ya no nos hablan, y que los diarios solo imprimen ojalás. Ahora que los domingos caigo menos, ahora, que tus besos no envenenan, y mi piel ya no se deja estremecer de arrebato. Ahora que mi memoria me pierde fácilmente, ahora que “no mato por celos, ni mueres por mi.” Ahora que las noches no pesan y el verano no cesa, en el planeta del siempre quizás. Ahora que los somníferos no llenan el tarro, que hay olas por surfear; y que los cielos achican su distancia con el mar. Ahora que te beso y me despido, ahora que me desnudas y te vas. Ahora que puedo mirarte a los ojos y decirte, que te quiero, sin intereses por cobrar. Ahora que me desacostumbro de las buenas costumbres. Ahora, que la falta nos regala de sobra, ahora que l...

Absoluto silencio. Consecuencia del tiempo II

A veces te pienso y no duele. A veces te extraño y todo es silencio. A veces te miro y sigo, a veces te observo y todo es silencio. A veces sobrevuelo recuerdos, a veces me entierro en ellos... Y todo es silencio. Algunos lunes me puedo sostener, otros no aguanto más... Y todo es silencio. Las lunas de diciembre traen caos, y aun así... todo es silencio. Algunas veces cierro los ojos, otras descanso mientras puedo. No puedo escapar del silencio. Todo se resume en una pausa... La mañana se destiñe, se quedó sin fuerza; la esperanza y los miedos, comparten lo gris, otra vez. No te olvido y no quiero volverte a ver. Y pasa el domingo arrasando con todo. Dejando solamente... un absoluto silencio.

Tarde… como siempre. Consecuencia del tiempo I

Llegué tarde, como siempre… Y solo miro al espejo, cómo si pudiera ver a alguien. Ya no hay lugar para el café en la mañana y los abrazos pendientes tendrán que llenarse de polvo, una vez más.   Tan solo si hubiera tenido un poco más de coraje, quizá el destino hubiera estrechado mi mano... pero mi fama de cobarde no descansa. Volví y ya no estabas. Mis labios seguirán siendo del vino, mientras me confundo con alguien más.

El mar y sus devenires.

  Observaba la violencia del mar como si fuera algo ajeno… admiraba todos sus devenires, sus matices, su caos… Todas aquellas cosas que la tímida sabiduría, las noches y sus etcéteras no me enseñaron que también eran mías.   Admiraba todo lo superficial del mar, pero odiaba a las gaviotas que venían a llevarse lo negado, lo oculto, lo que no podía ver desde mis huellas… Hoy, ese recuerdo forma parte del camino, el océano hace retornar a los cuerpos, las aves se vuelven refugio y los domingos dejan, por fin, de doler tanto.

«El hombre barro» Microcuento #1

Y entonces, el hombre barro emprendió viaje a pie bajo la lluvia...  Lentamente fue dejando huellas en su camino. 1 año lloviendo sobre mojado y sin mirar atrás. hasta que la encontró...  y se desvaneció en sus brazos.

El día que planté memoria. Julio del 78 (Basado en un relato verídico)

  En el 78 me encontraba prestando servicio militar obligatorio en el regimiento Monte 29 de la provincia de Formosa, era muy joven y como ni siquiera tuve la posibilidad de terminar la secundaria, no entendía mucho lo que estaba sucediendo en el país. Yo solo sabía que no me caía muy bien la izquierda de aquellos tiempos… durante mi estadía en la fuerza me formaron para que ese sentimiento se agrande y se fortalezca, extendiendo mi odio hacia todo aquel que intentara ir en contra del Proceso de Reorganización Nacional, ese era el deber que nos encomendaban. Pero, aun así, en mi corto paso en el servicio solo me encargaban las guardias, tareas de limpieza y alguna que otra vez la custodia de algunos prisioneros. De todos modos, lo que sucedía puertas adentro se sabía… Nos hacían creer que los prisioneros que llegaban eran terroristas que habían intentado asesinar a la familia de algún superior o de algún camarada y realmente creía que lo que se hacía era lo correcto, hasta q...