Codicia

 Mirando aquello que ya está siendo mirado,
aspira deseo como quien aspira oxígeno.
No le interesa el aire si no fue antes respirado por otro.

No desea: codicia;
porque desear es mirar hacia dentro, 
pero lo otro depende de lo ajeno.

Hay quienes se enamoran de alguien
y hay otros que se enamoran
del brillo que ese alguien provoca en los ojos de otro.

Esos son los que acechan el deseo ajeno,
como si fuera un territorio por conquistar.
No buscan amor, buscan victoria.

Y cuando consiguen aquello que persiguen,
descubren algo curioso: no era lo que querían...
Sino el incendio que ardía en la mirada de alguien más.

Pero fuego robado dura poco...
No saben ser la llama y pretenden el motivo que la prende.

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