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El día que planté memoria. Julio del 78 (Basado en un relato verídico)

  En el 78 me encontraba prestando servicio militar obligatorio en el regimiento Monte 29 de la provincia de Formosa, era muy joven y como ni siquiera tuve la posibilidad de terminar la secundaria, no entendía mucho lo que estaba sucediendo en el país. Yo solo sabía que no me caía muy bien la izquierda de aquellos tiempos… durante mi estadía en la fuerza me formaron para que ese sentimiento se agrande y se fortalezca, extendiendo mi odio hacia todo aquel que intentara ir en contra del Proceso de Reorganización Nacional, ese era el deber que nos encomendaban. Pero, aun así, en mi corto paso en el servicio solo me encargaban las guardias, tareas de limpieza y alguna que otra vez la custodia de algunos prisioneros. De todos modos, lo que sucedía puertas adentro se sabía… Nos hacían creer que los prisioneros que llegaban eran terroristas que habían intentado asesinar a la familia de algún superior o de algún camarada y realmente creía que lo que se hacía era lo correcto, hasta q...

Una nueva despedida...

Mis labios sangran hoy en la seda, replicando la marca que dejaron sus labios, en lo que el viento consumió por nosotros mientras todo el universo se nos caía encima. En el rubor de sus mejillas anidó el calor que alguna vez sentimos en el roce de nuestra piel intentando huir del invierno. Sin embargo, no hubo ningún “te extraño”, ni un “que bien te ves ¿cómo has estado?”, esa noche sabíamos que después de tanta historia ya no había lugar para los dos. Sin pronósticos de tormenta. Nuestros polos claramente se desgastaron. Las risas nos trasladaron un buen rato en el tiempo haciendo que la tensión del aire nos acerque un poco más... Pero la cordura prevaleció. No existieron besos ni abrazos, ni bálsamos entrelazados al otro día, ese encuentro fortuito nos sirvió para llenar de simbolismos una nueva despedida. La última... quizás.

Danza para mil y una crisis.

Entre charlas de Sabina y Serrano y entre el humo que me consume  más lento que los recuerdos; hay lugar para mil y una crisis, que bailan sin pesar  al compás del temblor de mis huesos, con la melodía de este amor que no se conforma con un simple punto final. Y aunque me egresé en labios de ocasión, a la Virgen de mis dolores, todavía le debo mi canción; que me oxida la memoria por volverte a ver. Abrazando este otoño, donde todo muere  menos las cenizas que aún arden la piel. El invierno vuelve para quedarse y no está en sus planes cesar por piedad. Los barcos parten, dejándome solo en esta isla desierta que es tu ausencia, donde no tengo mejor abrigo que buscarte pero empiezo a entender que no estás. El silencio invade la habitación y este alfiler en el ojo no me deja descansar... Empiezo a creer que no hay peor pandemia que la soledad. La incertidumbre transita el tiempo al ritmo que borra los puntos de nuestra hi...

Otro jueves cobarde.

05:15 am.   Me despierto confundido por un aroma que me resulta familiar, abro los ojos y entiendo que después de tanto aire victorioso, hoy me toca perder. El recuerdo me ganó esta vez. Miro a mi costado... hay tanto espacio en la cama, nunca me había quedado tan grande. Una vez que prendo el televisor, me despierto al ritmo de Dieguitos y Mafaldas... pero es otro jueves que no se deja besar. Prefiero el silencio. Con la cara empapada en vergüenza, me miro al espejo y no me reconozco. No sé bien si es algo bueno o malo, quien sabe, no tiene sentido pensarlo ahora.  “Cierra la noche y el día, mi vida, para que todo sea nuestro...” resuena en mi mente mientras se consume el primer cigarrillo del día. Miro por la ventana y no hay nada ni nadie a quien culpar, nada más el frío esperando a desnudarme de este disfraz absurdo. La contienda es inevitable y se acerca, todo el mundo parece estar preparado. Menos yo, que estoy solo y despeinado, tomando una taza de café, b...

En las ruinas de Don Patricio ~ “A primera vista” Parte I

Las ruinas de Don Patricio es un pueblo fantasma en la Provincia de Neuquén, desnuda de cualquier presencia humana, se ubica en la base del volcán Copahue, sumergida en un vapor que bien podría confundirse con niebla y cubierta de roca volcánica. La historia dice que lleva ese nombre porque fue Don Patricio Urriaga quien fundó el pueblo... Y también murió con él. Y ahí estaba yo, casi que por obra del destino. Había llegado desde Buenos Aires a Neuquén para reunirme con el gobernador por asuntos de deuda; ni bien puse un pie en el aeropuerto me comunicaron que todas las citas del mandatario para ese día fueron suspendidas por motivos urgentes. No tenía mucho por hacer, más que esperarlo hasta el otro día; además, como era un enviado de Casa Rosada pude disfrutar de algunos privilegios: Me dieron hotel, comida y una camioneta con chofer a mi disposición... Claro que aproveche el tiempo. Desde muy chico quedé fascinado con la naturaleza de los volcanes, es una forma de tener contacto ...

Ya en casa, ¿y ahora?

Abro los ojos y estoy en mi casa; la heladera vacía, las mismas manchas sobre la pared y el mismo árbol que hace años dejó de crecer. Es mi hogar. Y se avalancha el momento de tomar decisiones e incumbe la duda: ¿valió la pena el precio que tuve que pagar? La respuesta es no, ¿pero que se puede hacer?  Los errores no distinguen las intenciones y abrazan todo lo que pueden abarcar. ¿Podría yo abarcar sus consecuencias? Para responder se necesita del tiempo, y el nuestro nunca es estable. Pero digamos que si. Miras el horizonte y todo se ve tranquilo. Quiero estar ahí, ¿pero cómo llego? Es lo más difícil de saber; en los mapas hay distintos caminos y ninguno es fácil. Por agua, por cielo o por tierra. Algunos dicen que llegar tampoco te da tranquilidad, ¿pero que se pierde?  Si caminas y te tropezas igual. Levanto la mirada y estás vos... todo parece estar más cerca. En ese momento los pájaros emprenden su viaje; y yo el mío. Intento seguirles el paso pero no puedo,...

De camino a Europa.

Una noche, me había dicho que quería conocer Europa... le respondí que también deseaba lo mismo. Después de eso no volvimos a hablar del tema. Lo que yo no sabía es que ella me hablaba de conocer una de las lunas de Júpiter, llamada Europa. Y yo, con mi terrenal torpeza a la hora de soñar, le contesté pensando en Madrid. Tiempo después de estar intentando despreciarla por haberme dejado, pude darme cuenta del abismo entre nuestros sueños.  Siempre pensé que nuestro proyecto era de a dos, pero solo era mío... Y  dos nunca fue igual que uno más uno . Termine aceptando el adiós; porque tarde o temprano ella emprendería vuelo con sus interminables alas... y yo, nunca la podría alcanzar, por habérmelas cortado tan pronto.